Como elemento clave de este cambio desde la sociología se destaca la negociación de los márgenes de autonomía de los hijos, sosteniendo que lo que realmente marca la diferencia con las generaciones precedentes es el alcance y las características de esta negociación.

De esta forma, en función de los estilos educativos que tengamos o pongamos en práctica en la educación de nuestros hijos, resultarán adultos con determinadas características emocionales.

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