Aunque en nuestro país las separaciones y divorcios se hayan detenido durante la pandemia, es un hecho que el mayor porcentaje de rupturas se produce en los primeros matrimonios o convivencias. Pero, lo que ningún cuento de princesas nos narra es que a veces, muchas veces… ni fueron felices, ni comieron perdices. Porque el primer vínculo amoroso romántico que establecemos en estas primeras veces es el ensayo, más bien error, de lo que realmente queremos que entre y permanezca en nuestra vida.

Y esto lo digo porque las segundas o posteriores uniones, da igual la forma que adopten (casarse o cohabitar o como novios eternos), nos hacen felices, nos complacen y nos completan como personas. Y esto suele ser debido a que:

  1. Llegamos a esas relaciones con más madurez emocional y experiencia amorosa. En la primera pareja normalmente partimos ambos del mismo nivel y tenemos todo por construir. Podríamos decir que iniciamos una unión idealizada, con mucha ilusión, expectativa, entrega y confianza en el otro y en un futuro feliz que esperamos juntos. Pero es una época de muchos cambios y decisiones, donde la pareja puede madurar de distinta manera llegando a encontrarse, de repente, conviviendo con un extraño. En las segundas uniones, sin embargo, no sé si sabemos lo que queremos pero, desde luego, sí lo que no queremos. Conocemos nuestras líneas rojas, esas que ni voy a cruzar ni quiero que crucen y tenemos claras cuáles son nuestras prioridades en pareja.
  2. Partimos de otro nivel social, económico y sexual. En las parejas que se forman en la madurez, la situación económica no suele ser una prioridad porque llegamos a ellas con un nivel profesional y económico consolidado. Y qué decir de nuestra intimidad…, la experiencia adquirida hace que sepamos disfrutar de nuestro cuerpo con conocimiento y placer.

Y, si de nuevo se nos acaba el amor, las rupturas en estas relaciones posteriores no suelen ser ni tan traumáticas ni tan transformadoras de nuestra vida como la primera. Considerémoslas un punto y seguido y no un punto y aparte.

 

 

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