Alicia López Losantos - Doctoralia.es

Susana entró como un torbellino en la consulta. Alegre, moderna y habladora enseguida me contó las circunstancias que le habían traído hasta mí.
– Yo he conocido mucha gente por aplicaciones, y me tuve que enamorar del que menos me convenía, un casado. 8 años de relación,… de promesas, de mentiras, de idas y venidas,… 8 años… tirados a la basura.
Cuando su semblante entristeció observé la verdadera cara del engaño.

(Historias de una agencia matrimonial, Lazos)

Cuántas veces hemos oído hablar de personas que se enamoran de gente casada o de gente casada que tiene un o una amante de forma permanente. Porque de lo que va esta entrada no es de las infidelidades ocasionales sino del concepto “del otro” o del mayoritario “la otra”.

Este tema se puede enfocar desde dos puntos de vista. Por un lado desde el punto de vista de la persona infiel y por otro desde el punto de vista del amante.

Nosotros nos vamos a enfocar en “la parte sufridora»

Cuando nos enamoramos de alguien que está casado, desde el primer momento la relación no se vive con normalidad. Los sentimientos y emociones se exaltan, ya que nuestro objeto de deseo no está totalmente disponible y los momentos que vivimos a su lado se saborean con gran intensidad.

Como tampoco lo tenemos con nosotros, tendemos a dar un matiz romántico a la relación, a idealizar a la persona y por tanto a conformarnos con el tiempo que nos dedica. A creer en él y en su discurso de relación tormentosa y agobiante donde casi siempre está metido, y casi siempre promete salir en un futuro inmediato.

Si todo lo que nos rodea, si nuestros amigos y familiares que nos conocen y nos quieren, absolutamente todos, se muestran en contra de esa relación…es porque tienen razón. Estamos abocados a un sufrimiento sin pausa y a una relación sin sentido.

En los triángulos sentimentales entre desiguales (una pareja y un tercero), el que sufre es el tercero.

Tenemos que ser realistas. Tenemos que ver la objetividad del hecho de que si una persona está tan bien con nosotros, ¿Por qué no está a tiempo completo? Si esa persona está metida en un matrimonio desgraciado, ¿Cuál es la razón para seguir en él? Y esa razón, ¿Es más importante que disfrutar de nuestra presencia y de compartir el tiempo, las ilusiones y el futuro juntos?, Y lo más importante, si te quiere tanto ¿No le importa que sufras?

Pero puede pasar que sea verdad, que su relación esté rota y que realmente has entrado en su vida en un momento en que esa persona buscaba enamorarse de nuevo.

Pero puede pasar que sea verdad que su relación esté rota y que realmente has entrado en su vida en un momento en que esa persona buscaba enamorarse de nuevo. En este caso, ¿Qué se puede hacer?, lo mejor y más aconsejable es que hasta que la persona no rompa definitivamente con su pasado, nos mantengamos en un ambiente de amistad, de conocimiento mutuo sin compromiso. Al estar en esa situación mantenemos la ilusión de estar con el otro pero sin ataduras emocionales dando tiempo a que la persona se sitúe en una nueva relación

Y si has entrado en una relación con alguien casado, ¿Cuándo es el momento de salir de ella?

Entendemos que las personas son conscientes de la dificultad de llevar a cabo este tipo de relaciones, pero lo hacen porque el sentimiento es más fuerte que la razón. Entonces podemos, por ejemplo, darnos un plazo de tiempo. Si al finalizar el mismo la persona no ha roto con su pareja anterior debemos alejarnos.

No la idealicemos, no intentemos comprender algo que está fuera de nuestra comprensión. El amor no es lucha ni sufrimiento. Piensa que no te mereces una media naranja sino la naranja entera y piensa que a veces el amor sólo… no basta.

«Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama (Miguel de Cervantes)»

Alicia.

Puedes escucharlo en la «Escuela de Parejas» de Madrid Directo OM (101.3 FM 106)

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