Alicia López Losantos - Doctoralia.es

La frase “los polos opuestos se atraen” se repite como si fuera una ley universal del amor. Películas, series y conversaciones cotidianas refuerzan la idea de que necesitamos a alguien distinto para equilibrarnos. Pero ¿hasta qué punto es verdad? ¿Y cuándo esa diferencia suma… o complica la relación?

La atracción por lo distinto: mito cultural o realidad emocional

Durante décadas hemos escuchado que lo que no somos es precisamente lo que más nos atrae. El cine ha impulsado esta idea:
– Allie y Noah en El diario de Noah: ella, indecisa y temerosa; él, seguro y decidido.
– Edward y Vivian en Pretty Woman: él, reservado; ella, impulsiva y espontánea.

Estas historias alimentan la sensación de que el contraste crea magia y que la intensidad emocional depende de encontrar a alguien diferente a nosotros.

Pero en psicología sabemos que la realidad es más matizada.

Por qué nos atraen personas diferentes

Aunque la fórmula del amor no existe, sí hay patrones comunes. Uno de los más importantes es la admiración. La mayoría de las personas se sienten atraídas por quien representa características que desearían tener:

  • espontaneidad cuando somos reservados,
  • seguridad cuando somos inseguros,
  • calma cuando somos impulsivos.

No es que necesitemos a alguien opuesto para completarnos, sino que nos impacta lo que nos sorprende, nos complementa y despierta curiosidad.

Un caso real: cuando lo diferente encaja

Recuerdo el caso de Marian.
Profesora universitaria, responsable, reservada y tímida. Siempre buscaba parejas «iguales» a ella: mismo nivel académico, estabilidad, horarios parecidos. En teoría, todo encajaba. En la práctica, se aburría y terminaba dejando la relación.

Tras un proceso profundo de autoconocimiento, apareció Luis: emprendedor, clase humilde, estudios de formación profesional. Decidido, positivo y con una mirada vital que ella nunca había tenido.

La admiración surgió de inmediato. A él le fascinaba su calma y capacidad de reflexión; a ella, su energía y capacidad de liderazgo.

Cinco años después, siguen juntos. Y tienen gemelos.

Este caso refleja que lo distinto puede ser atractivo… si el resto de piezas encajan.

El ingrediente decisivo: no es la diferencia, es la compatibilidad

Aquí es donde la psicología es clara:
La admiración puede enamorarte,
pero solo la compatibilidad mantiene la relación a largo plazo.

Esto significa:

  • valores parecidos,
  • estilo de vida compatible,
  • visión de futuro conjunta,
  • metas que pueden caminar en paralelo.

Puedes admirar a alguien muy distinto…
Pero si uno quiere hijos y otro no,
si uno vive viajando y el otro necesita rutina,
o si uno quiere estabilidad y el otro vive en improvisación permanente…
la relación sufrirá.

El amor necesita complementariedad, sí,
pero también compromiso, acuerdos y un proyecto común.

Qué dice la evidencia y qué dice la vida real

El mito de que “los polos opuestos se atraen” tiene algo de cierto:
las diferencias pueden unir y despertar admiración.

Pero la frase completa debería ser:
“Los polos opuestos se atraen… solo si caminan hacia el mismo lugar.”

Todo lo demás genera fricción, discusiones recurrentes y un desgaste emocional que termina erosionando la relación.

Referencia al artículo original de Antena 3

Este artículo se basa en la reflexión que publiqué para Antena 3 en 2021, donde profundicé sobre este tema.
Puedes leer la referencia original aquí:
👉 ¿Los polos opuestos se atraen?

Conclusión

La atracción por lo diferente existe y es real. Y de hecho puede enriquecer muchísimo una relación. Pero el componente decisivo no son las diferencias, sino la compatibilidad profunda.

Porque el amor no consiste en que el otro nos complete, sino en que ambos podamos construir un camino común, cada uno desde su esencia.

Si te ha gustado ¡Compártelo en tus redes!