El amor: todos hablamos de él, pero pocos saben definirlo
El amor es probablemente la palabra más pronunciada en cualquier idioma. Decimos “te amo”, “me he enamorado”, “ya no siento lo mismo”… pero si preguntamos qué es exactamente el amor, la respuesta se vuelve difusa.
Desde mi experiencia profesional trabajando con parejas, puedo afirmarlo con claridad:
el amor es el gran desconocido.
Lo confundimos con intensidad.
Lo confundimos con necesidad.
Lo confundimos con pasión.
Y sobre todo, lo confundimos con el enamoramiento.
¿Existe el flechazo? Sí, pero no es amor
Cuando alguien nos gusta intensamente, se produce una reacción química real en el cerebro.
Se activan neurotransmisores como:
- Dopamina (placer y recompensa)
- Oxitocina (vinculación)
- Serotonina (regulación emocional)
Sentimos euforia, energía, obsesión, deseo constante de ver a la otra persona. Pensamientos recurrentes, dificultad para concentrarnos, nervios, insomnio.
A eso lo llamamos flechazo.
Y sí, existe.
Pero lo que realmente está ocurriendo es una atracción física y sexual intensa, acompañada de idealización.
Eso es enamoramiento.
Y el enamoramiento, aunque es maravilloso, no es todavía amor maduro.
El enamoramiento: una montaña rusa neuroquímica
El enamoramiento nos hace perder la cabeza. Literalmente.
Las áreas cerebrales relacionadas con la recompensa se activan de forma similar a cuando consumimos una sustancia adictiva. Por eso sentimos:
- Euforia
- Necesidad constante del otro
- Idealización extrema
- Sensación de “no poder vivir sin esa persona”
Es una montaña rusa emocional.
El problema surge cuando creemos que el amor debe sentirse siempre así.
Porque esa intensidad, por definición biológica, baja.
Y cuando baja, muchas personas interpretan:
“Ya no estoy enamorado.”
“Se acabó la magia.”
“Esto ya no es amor de verdad.”
Y ese es uno de los grandes errores en las relaciones actuales.
El amor no es intensidad: es construcción
El amor necesita esa base de atracción. Sin deseo, sin chispa inicial, difícilmente se inicia una relación de pareja.
Pero el amor es algo más profundo y más sereno.
El amor maduro es:
- Intimidad emocional
- Complicidad
- Proyecto compartido
- Admiración
- Respeto
- Elección consciente
No es una montaña rusa.
Es una construcción.
Y aquí aparece algo esencial: cada persona ama de manera distinta.
Amamos según cómo nos han amado
Nuestra forma de amar no nace en la pareja, nace en la infancia.
Amamos según:
- Nuestro carácter
- Nuestro modelo familiar
- Cómo nos cuidaron
- Cómo nos validaron emocionalmente
- Si aprendimos a vincularnos desde la seguridad o desde la carencia
Hay personas que aman desde la calma.
Otras desde la ansiedad.
Otras desde el miedo a perder.
Otras desde la distancia.
Por eso el amor no es una fórmula universal. Es una experiencia profundamente personal.
Cuando baja la intensidad no significa que el amor se haya ido
Este es uno de los motivos de consulta más frecuentes en terapia de pareja:
“Ya no siento lo mismo que al principio.”
La pregunta correcta no es si sientes lo mismo.
La pregunta es: ¿qué tipo de amor estás esperando sentir?
Si esperamos vivir eternamente en la fase química del enamoramiento, estaremos condenados a la frustración o a encadenar relaciones buscando siempre la misma descarga emocional.
El amor real no desaparece cuando baja la intensidad.
Se transforma.
Pasa de ser impulso a ser elección.
De ser obsesión a ser compromiso.
De ser idealización a ser conocimiento real del otro.
Y eso no es menos amor.
Es más profundo.
Entonces, ¿qué es realmente el amor?
El amor es elegir a alguien sin necesitarlo para existir.
Es poder estar solo, pero preferir estar acompañado.
Es admirar sin idealizar.
Es aceptar defectos sin dejar de poner límites.
No es dependencia.
No es sufrimiento constante.
No es perder la identidad.
El amor bien construido es estable, tranquilo y consciente.
Quizá por eso es menos espectacular que el flechazo…
pero infinitamente más sólido.
Conclusión: el amor no es lo que sentimos, es lo que construimos
Sí, el flechazo existe.
Sí, el enamoramiento nos arrebata.
Sí, la química es real.
Pero el amor es otra cosa.
Es la palabra más usada… y la más desconocida.
Y entender la diferencia entre enamoramiento y amor puede cambiar completamente la manera en que vivimos nuestras relaciones.
Porque no es difícil enamorarse.
Lo verdaderamente valiente es aprender a amar.
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