La astenia, un conjunto de síntomas como irritabilidad o cansancio que aparece ante un mínimo esfuerzo o incluso sin esfuerzo, es frecuente en nuestra sociedad occidental e inexplicablemente afecta a un mayor número de personas en algunas estaciones del año como la primavera o el otoño. El porqué de ello no está claro, por ejemplo en la época de primavera se puede relacionar con aspectos alérgicos, y en el otoño por el descenso de la luz y de las temperaturas. Pero también hay astenia crónica que afecta a todas las parcelas de nuestra vida.

Si nos centramos en la relación de pareja ¿cómo nos puede afectar el otoño en referencia a nuestra relación con el otro?, ¿se puede hablar de astenia otoñal también en la pareja, que nos puede provocar cansancio y desmotivación a la hora de afrontar o encontrar sentido a nuestra relación?

El otoño se puede considerar una etapa crítica en la relación de pareja.

Venimos de un verano en el que han podido pasar dos cosas. Que nuestros conflictos se han agudizado y los cónyuges se han distanciado, o que hemos tenido un verano maravilloso en el que hemos disfrutado de la compañía del otro.

Si nos centramos en el primer caso,

el otoño es el momento de tomar decisiones. O intentamos arreglar el matrimonio o empezamos el proceso de separación y divorcio. En ambos casos es tiempo de enfrentamientos, angustia e inestabilidad.

Si por el contrario venimos de un fantástico verano,

el otoño es la época de la realidad cotidiana, de la vuelta a los horarios y preocupaciones del trabajo, del “sin tiempo” para nosotros porque los niños reclaman nuestra atención si los hubiere. De responsabilidades y problemas, de la vuelta a la rutina.

Hay que tener en cuenta también que el otoño por el cambio horario, la disminución de la luz, los días más cortos, el descenso de temperatura… todo esto suele producir en nosotros relaciones más apáticas. La luz solar es clave para la producción de melatonina. A menos horas de sol, mayor producción de melatonina. A medida que aumenta esta hormona, baja la serotonina considerada la ‘hormona del humor’ y esto hace que baje el estado de ánimo, disminuya la energía y aparezca cierta apatía. Además a ello debemos sumar lo que supone también pasar de un estado de vacacional a la vida cotidiana con sus hábitos y rutinas.

Los expertos recomiendan en esta época del año,que la pareja aumente sus relaciones íntimas, ya que el sexo es un antidepresivo natural que une a la pareja. Pero la astenia puede afectarnos también en este punto.

Si la astenia nos afecta a las relaciones íntimas estamos hablando de astenia sexual.

Y se refiere al cansancio y la desmotivación de mantener relaciones sexuales. Este cansancio puede venir por múltiples causas. Por ejemplo puede ser porque nuestra pareja tiene algún tipo de disfunción que hace que las relaciones no sean placenteras y que lo vaya dejando hasta no tener ganas de hacer nada. También puede ser por pasar épocas de estrés y ansiedad debido a problemas laborales o personales que haga que el cansancio entre en nuestra rutina diaria y el deseo desaparezca. O puede ser por causa de la astenia estacional.

Sea por una causa o por otra si la astenia sexual no se soluciona en un plazo breve de tiempo puede llevar a la ruptura de la pareja. Hay que ser consciente a nivel individual de que es un problema y de que puede que sin ayuda profesional no se vaya por sí solo. No es algo pasajero como la astenia estacional, la astenia en las relaciones puede venir para quedarse y puede destruir la relación totalmente.

«Ojalá podamos tener el coraje de estar solos, y la valentía de arriesgarnos a estar juntos», (E. Galeano)

 

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